Category: Coach Corporal

La idea de que lo que sentimos como afectos, estados de ánimo y emociones puede realmente enfermarnos, no ha sido tomada hasta ahora, verdaderamente en cuenta, por una sencilla razón: seguimos pensando y “viviendo” nuestro cuerpo, como algo separado de nuestra psiquis y nuestro espíritu. La clave? Seguramente AUTOOBSERVARNOS y por qué no AUTOSORPRENDERNOS … En definitiva: somos una coherencia Cuerpo-Emociones-Lenguaje: todo lo que suceda en un dominio, repercute indefectiblemente en los otros dos …

 

El Estado de Meditación es una capacidad del cuerpo científicamente definible que se caracteriza por:

  • una reducción general del metabolismo,
  • una disminución de la presión sanguínea, del ritmo respiratorio y cardíaco,
  • la emisión de ondas cerebrales más nítidas y más lentas y
  • la generación de sustancias químicas o drogas endógenas como consecuencia de la disminución de la actividad del sistema nervioso simpático y del aumento de la actividad del sistema nervioso parasimpático.

Por lo expresado, consideramos a la meditación como un antídoto ante el estrés (tensión, ansiedad, fobias, etc.).

El organismo entra en un estado de reposo profundo, incluso más que durante el sueño normal. Este reposo del cuerpo otorga una mayor lucidez, la mente se libera de las limitaciones del organismo y queda libre para expandirse hacia nuevos horizontes.

Contrariamente a lo que solemos suponer, la meditación no significa concentrarse o enfocar la atención sobre un problema o conflicto para poder obtener una solución sino que es un estado en que se logran apagar los pensamientos conscientes de manera que podamos percibir fuentes de información más sutiles, es decir, acceder a niveles más profundos de nuestra mente.

Al estado de meditación también se le llama estado alterado de consciencia, estado de trance, estado de no mente, o mente divina. A través de él, muchas personas logran alcanzar una experiencia de lo divino o experiencia de trascendencia.

En http://fundacionsalud.org.ar/meditaciones.php

 

Para hoteles, centros de esparcimiento y recreación

Destinados a promover la liberación del stress cotidiano;

Espacios de juego, relajación e introducción en la meditación;

Para grupos reducidos,  con actividades al aire libre;

Aprovechando el espacio que la naturaleza brinda en cada lugar.

Son actividades destinadas a introducir a los participantes en el arte de la relajación y el cuidado de nuestro equilibrio psicofísico. Se desarrollan al aire libre y contemplan tres temática básicas:

-Descanso y armonía: cómo empezar por nuestra mente;

-Ejercicios de respiración y técnicas sencillas para meditar;

-Inteligencia emocional: el autocontrol y la adaptabilidad en el encuentro con los otros.

 

Para solicitar más información sobre estas actividades para su empresa:

www.coachingypsicologia.com.ar

info@coachingypsicologia.com.ar

 

 

Recomendado para gente ocupada…
Cada vez más médicos recomiendan la meditación como fórmula para mejorar la salud. Esta técnica milenaria ayuda a reducir el estrés y, con tiempo y paciencia, puede lograr una disminución de la presión sanguínea.
Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin, esta técnica produce más anticuerpos (los agentes defensivos de nuestro organismo) que los que se consiguen con la vacuna de la gripe. Además, su práctica activa zonas cerebrales relacionadas con las emociones positivas.

Si Ud. padece de ansiedad, ira, depresion, adicciones,pensamientos en exceso y esta confundido o irritado. Hipertension?, Obesidad?, Gula?, desesperacion? tabaquismo? drogas? alcoholismo?
No espere más, recorra el camino de la meditación..

Generalmente nos aconsejan, nos dicen, nos recomiendan, “mantenga la calma”, “todo pasará”..Ud debe cuidarse… “quien no tiene una situacion dificil”, “Ud debe bajar de peso, no coma esto y lo otro”.”No baje los brazos” etc etc palabras
Es comun recibir este tipo de mensajes….pero nadie nos dice “¿Cómo Hacerlo?”

Si deseas vivir una vida más llena, lo primero que quieres conocer es tu potencial, quien eres de verdad. Meditación es el camino hacia ese saber. Es la metodología de la ciencia de la observación.

La belleza de la ciencia interior es que permite, a quien quiera explorar y experimentar con ella, de hacerlo solo. Esto elimina la dependencia de una autoridad exterior. Elimina la necesidad de ser subsidiario de cualquier organización, y la obligación de aceptar una cierta ideología. Una vez que entiendas los pasos, caminarás tu camino de tu única manera individual.

Muchas de las técnicas de meditación requieren que uno se siente quieto y en silencio. Pero el estrés que hemos acumulado en nuestra mentecuerpo lo hace difícil. Antes de tener la esperanza de entrar en nuestra casa poderosa de conciencia, tenemos que soltar nuestras tensiones. La Meditaciones Activas de Osho™ se han diseñado científicamente para que concientemente expresemos y experimentemos emociones y sentimientos reprimidos, aprender el truco de observar nuestros patrones habituales de una manera nueva.

Hay muchas ideas diferentes aun contradictorias de que es la meditación.
La visión primordial es que el meditador entienda cual es la naturaleza de la mente en vez de pelear con ella.

La mayoría de nosotros estamos dominados la mayor parte del tiempo por nuestros pensamientos y emociones. Esto nos lleva a pensar que somos estos pensamientos y sentimientos. Meditación es el espacio de simplemente ser, sólo experimentando, sin interferencia del cuerpo o de la mente. Es un estado natural que hemos olvidado como conectarnos.

La palabra meditación es también usada para lo que es una técnica de meditar. Los métodos de meditar son técnicas o herramientas para crear un ambiente interno que nos desconecta del cuerpo-mente y uno simplemente es. Si bien, Inicialmente es una ayuda tomar un tiempo para practicar un método de meditación estructurado, hay varias técnicas que se practican en el contexto; una vez al día, de por vida – en el trabajo, en el tiempo libre, solo o en compañía.

Los métodos son necesarios sólo hasta que el espacio de meditación – relajación consciente, el estar centrado – forma parte de uno, como el respirar
Paz de la mente es un término contradictorio. La naturaleza de la mente es ser un comentador crónico. Lo que tu descubres con la meditación es la destreza de tomar distancia entre tu y el comentador, así la mente, que es un circo constante de emociones y pensamientos, no interfiere con tu estado inherente de silencio.

Enfocar, concentrarse o contemplar.


Enfocarse, concentrarse es estrechar la conciencia. Al concentrarte en un solo objeto excluyes todo lo demás. Al contrario, la meditación incluye todo, tu conciencia se expande.  El contemplador se enfoca en un objeto – tal vez un objeto religioso, una fotografía o se inspira en un aforismo. El meditador es simplemente conciente, de nada en particular.

Tomar decisiones.

Una decisión es buena cuando surge de la vida; es mala cuando surge de la cabeza. Y, si viene solo de la cabeza nunca es concluyente:siempre es un conflicto. Las alternativas continúan abiertas y la mente sigue y sigue, de uno a otro lado. Así es como la mente crea conflicto.

El cuerpo siempre está aquí y ahora, la mente no está nunca aquí y ahora, ése es todo el conflicto. Tú respiras aquí y ahora, no puedes respirar lo de mañana y no puedes respirar lo de ayer. Tienes que respirar en este momento, pero puedes pensar en lo de mañana y puedes pensar en lo de ayer
Así que, el cuerpo permanece en el presente y la mente continúa alternando entre el pasado y el futuro, y se da una división entre cuerpo y mente. El cuerpo está en el presente y la mente no está nunca en el presente; nunca se encuentran, nunca coinciden. Y, debido a esta división, surgen la ansiedad, la angustia y la tensión; allí es donde uno se encuentra.Esta tensión es preocupación.

Debido a esos días,surgirá una decisión, cualquiera que sea
Es irrelevante que decisión surge. La cosa más importante es de dónde viene; no lo que es,si no de dónde viene. Si viene de la cabeza creará aflicción.

En cambio, si una decisión proviene de tu totalidad, entonces nunca, nunca te arrepientes por un solo momento. Un hombre que viva en el presente no conoce nada del arrepentimiento; nunca mira hacia atrás, nunca cambia su pasado y sus memorias, nunca prepara su futuro.

Todo mi énfasis lo hago sobre este momento, porque este momento lo contiene todo. ‘Ahora’ es la única realidad, todo lo demás es memoria o imaginación. Incluso el ahora es necesario para que pueda existir como memoria. No existe como pasado; existe como un pensamiento en el presente
Es irrelevante que decisión surge. La cosa más importante es de dónde viene; no lo que es,si no de dónde viene. Si viene de la cabeza creará aflicción.
En cambio, si una decisión proviene de tu totalidad,entonces nunca, nunca te arrepientes por un solo momento. Un hombre que viva en el presente no conoce nada del arrepentimiento; nunca mira hacia atrás, nunca cambia su pasado y sus memorias, nunca prepara su futuro.

La decisión de la cabeza es algo feo. La misma palabra decisión significa ‘de-cisión’; te separa. No es una buena palabra. Te separa de la realidad. La cabeza de separa constantemente de la realidad.

Todo mi énfasis lo hago sobre este momento, porque este momento lo contiene todo. ‘Ahora’ es la única realidad, todo lo demás es memoria o imaginación. Incluso el ahora es necesario para que pueda existir como memoria. No existe como pasado; existe como un pensamiento en el presente.

Lo mismo sucede con el futuro: el futuro no existe como futuro, existe como imaginación en el momento presente. Todo lo que existe, existe en el ahora. Ahora es el único tiempo que hay.
La mente se tiene que traer al presente, porque no existe otro tiempo.

En http://www.alimentacion-sana.com.ar/informaciones/novedades/meditacion.htm

 

“Mente sana y cuerpo sano”

 

En plena era del Panic Attack, avanza la medicina interdisciplinaria: la “psiconeuroinmunoendocrinología”, que trata el impacto en la salud de pensamientos, emociones y sentimientos, hace punta.

 

(Por María Farber, para Clarín.com)

 

Disciplina de nombre larguísimo: psiconeuroinmunoendocrinología. Un mix entre psicología, psiquiatría, neurología, inmunología y endocrinología que, en la era de los Trastornos de Ansiedad, hace punta en algunos hospitales y consultorios de vanguardia.

El viejo postulado “el todo es más que la suma de las partes”, en este caso, hace la gran diferencia. La tendencia a unificar las especialidades que se trataban por separado reformula la dicotomía mente-cuerpo.

“La mente no es otra cosa que la expresión del cerebro, un órgano como cualquier otro, pero tenemos que entender que nuestra conducta y las emociones exceden incluso a lo que llamamos mente.

Respondemos como una totalidad”, asegura Andrea Márquez de López Mato, médica psiquiatra, docente de psiconeuroinmunoendocrinología en la UBA y la Universidad Barceló y directora del Instituto de Psiquiatría Biológica. La mente como resultado de la actividad del cerebro implica la idea de que aquello que pensamos y sentimos produce cambios en el cuerpo. Así es como se comienza a hablar del poder de la mente con rigor científico, del poder de curar y de enfermar.

“El 80 por ciento de la información médica se dedicó a describir cómo el estrés descompagina el cuerpo pero ahora también se estudia cómo inciden los estados de armonía. Prácticas como el yoga, el Tai chi y las técnicas de relajación protegen la salud”, señala Alberto Intebi, docente de Farmacología en la Facultad de Medicina de la UBA y director del Instituto Argentino de Psiconeuroinmunoendocrinología.

Sin embargo, hay que tener cautela cuando se pone la lupa sobre la capacidad de la mente para curar. “Es un arma de doble filo. Hay enfermedades que por mucha buena voluntad que se ponga, siguen su curso, por eso es importante que nadie vaya a creerse autosuficiente y que lo puede todo. La mente ayuda a estar bien, es indiscutible; pero decir que puede curar todo es una barbaridad”, advierte.

Jaime Mogilevsky, decano y director del postgrado de psiconeuroinmunoendocrinología de la Universidad Favaloro, profesor titular consulto de Medicina de la UBA e investigador superior del CONICET, ejemplifica: “Si llega al hospital un señor que dice que le duele el estómago, seguramente será derivado al gastroenterólogo. Eso es un error porque a ese señor le puede doler el estómago porque se peleó con la mujer el día anterior. Al especialista no le alcanza con saber únicamente lo suyo porque, por ejemplo una úlcera, puede ser la manifestación de otro sistema. ¿Por qué psiconeuroinmunoendocrinología y no psiconeurogastroenterología? Porque es el sistema nervioso central el que maneja absolutamente todas las funciones y lo hace a través de hormonas”. La relación mente – cuerpo deja entonces de ser exclusividad del esoterismo y las ciencias alternativas. “Ahora está la base bioquímica de este ida y vuelta”, señala Intebi. “El médico tiene la obligación de entender esta interrelación independientemente de la especialidad a la que se dedique”.

El cambio de paradigma implica un conocimiento profundo del paciente y no solamente de su enfermedad. Para Márquez de López Mato, “en los últimos años se derrotaron dos o tres siglos de medicina súper especializada, producto de una visión unilineal y simplista, en la que el hombre se dividía en órganos para poder ser estudiado. Pero la persona es una sola y es una en todo. Esto representa retomar a la medicina en sus orígenes, aquello de que cuando se enferma un órgano se enferma la persona entera”.

 

Aquel trauma de la infancia.

La frase, diván mediante, es célebre: Doctor, todo comenzó en mi infancia, y según la psiconeuroinmunoendocrinología, también es cierta. “Un trauma en los primeros años de vida puede tener un impacto biológico que se exprese en la adultez”, dice Alberto Intebi.

¿Cómo se explica que aquello que sucedió fuera de nuestro cuerpo haya dejado en realidad una huella que nos marca de por vida y que a la larga, pueda traer consecuencias en nuestra salud? “A veces no es sencillo de entender –dice Márquez López de Mato– pero cuando decimos ´psico´ no nos estamos refiriendo al alma inmortal o al mundo de las ideas de Platón; cuando decimos ´psico´ nos estamos refiriendo a circuitos cerebrales”. Y es en los primeros años de vida cuando se forma la estructura psíquica.

“Supongamos que haya que poner en juego durante la infancia un conjunto de mecanismos de defensa para escapar de un padre violento”, propone Mogilevsky. “Debido al estrés, esa persona seguramente desarrolle un exceso de neurotransmisores exitatorios, en detrimento de los depresores. Y se forma una estructura psíquica de este tipo, que después pasa a la adultez y a la vejez”. ¿La consecuencia? Una vulnerabilidad que a la larga representará una puerta de entrada para la enfermedad.

¿Qué es la Psiconeuroendocrinoinmunología?

La Psiconeuroendocrinoinmunología es considerada por muchos el paradigma de la medicina del futuro. Estudia la relación entre la psiquis, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino, y ofrece nuevos abordajes para cambiar la forma en que las personas percibimos el mundo.

Los componentes de la PNEI son los neurotransmisores, las hormonas y las citoquinas que actúan como moléculas mensajeras llevando información entre los sistemas nervioso, endocrino e inmune.

Esta nueva rama de la ciencia nos muestra que la mente o la actividad del cerebro es la primera línea que tiene el cuerpo para defenderse contra la enfermedad, el envejecimiento y la muerte, y alinearse a favor de la salud y el bienestar. Investigaciones recientes dan evidencia incuestionable de las interacciones mente-cerebro-cuerpo; a nivel molecular, celular y del organismo, que pueden impactar sobre la salud y la calidad de vida de los individuos.

El doctor Robert Ader es considerado el padre de la PNEI; en el año 1974 reescribió el mapa biológico del organismo y su descubrimiento -realizado en la Universidad de Rochester- causó un gran impacto cuando demostró que el sistema inmunológico podía condicionarse.

Si se puede condicionar el sistema inmunológico, es porque se encuentra bajo el control del sistema nervioso; y, a su vez, el sistema nervioso está bajo el control de nuestros pensamientos.

El descubrimiento de Ader llevó a la investigación de lo que resulta ser una infinidad de modos en que el sistema nervioso central y el sistema inmunológico se comunican, sendas biológicas que hacen que la mente, las emociones y el cuerpo no estén separados sino íntimamente interrelacionados. El sistema inmunológico es el cerebro del organismo.

Las Moléculas de Emoción:

Se ha demostrado con claridad que existe una conexión entre la mente y el cuerpo, y es la Psiconeuroendocrinoinmunología la que nos proporciona ahora algunas respuestas, ayudándonos a entender mejor cómo se transforman las emociones en sustancias químicas, moléculas de información que influyen en el sistema inmunológico y en otros mecanismos de curación del cuerpo. Algunos de los trabajos más interesantes en este campo se deben a la doctora Candace Pert, Directora del Departamento de Bioquímica Cerebral del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos. Entre las conclusiones más importantes que se desprenden de su trabajo podemos enunciar:

*Que la mente, las ideas y las emociones afectan a nuestras moléculas, a nuestra salud física, mucho más de lo que se creía. Las emociones son un puente no solo entre la mente y el cuerpo, sino también entre el mundo físico y el espiritual;

*Que todas las moléculas poseen un aspecto vibracional y otro de partícula o fisiológico. Las moléculas de las emociones afectan a todas las células del cuerpo;

*Que esas moléculas y las válvulas del corazón, los esfínteres del aparato digestivo, la propia digestión, está todo regido por las moléculas de emoción que tienen una acción física;

*Que el ser humano es su propio productor de drogas, que sólo tiene que volver a aprender a estimular sus drogas endógenas, según sus propias necesidades y deseos. La gama de drogas endógenas abarca desde estimulantes, antidepresivos, ansiolíticos, analgésicos, etcétera. Por lo tanto, se pueden estimular algunas sustancias específicas con ayuda de ciertos métodos personalizados y a través de estos estímulos es posible modificar el curso de nuestra biología.

Cada uno de nosotros posee su propia farmacopea natural -la más fina droguería disponible al menor costo- para producir todas las drogas que necesitemos a fin de poner en marcha nuestro sistema cuerpo-mente, precisamente de la manera en que fue diseñado para funcionar durante siglos de evolución.

La Plasticidad del Cerebro:

Examinar ideas, creencias y sentimientos resulta una experiencia de cambio de vida. Las neurociencias han dado origen al concepto de neuroplasticidad, que no es otra cosa que la habilidad natural del cerebro para formar nuevas conexiones.

Cada vez que aprendemos y transitamos por experiencias nuevas, cientos de miles de neuronas se reorganizan. La ciencia empieza a entender que, además de permitir que el entorno modere nuestro cerebro, podemos crear conexiones en él, con solo enfocar nuestra atención en un pensamiento.

En cada nueva experiencia, una nueva conexión sináptica se establece en nuestro cerebro con cada sensación, visión o sentimiento nunca antes explorado. Una nueva relación entre dos de las más de cien millones de células cerebrales se establece de manera inevitable, si la experiencia se repite en un lapso relativamente corto, dicha conexión se fortalece; si no lo hace en un largo período, la conexión se debilita o se pierde.

La plasticidad del cerebro o la capacidad de cambiar su forma física constituye una de las propiedades más asombrosas en el campo de la neurobiología.

Las emociones y los recuerdos de las experiencias están codificados en redes neuronales, y las redes neuronales están conectadas al hipotálamo. La buena noticia es que podemos salir de este circuito; todo lo que tenemos que hacer es activar nuevas redes y los químicos comenzarán a fluir internamente logrando el cambio que elegimos realizar.

Todo cuanto sentimos y pensamos es el resultado de complejos procesos neurobioquímicos; esto es indiscutible, los procesos emocionales al igual que los cognitivos pueden explicarse por el funcionamiento de hormonas y neuronas.

Muchos científicos han llegado a observar que son las emociones las que unen la mente y el cuerpo. Esta visión más holística complementa la visión reduccionista, expandiéndola en lugar de reemplazarla, y ofrece una nueva manera de pensar acerca de la salud y la enfermedad.

Nuestros genes no están enterrados en nuestra biología a una profundidad remota de nuestra consciencia y preocupaciones cotidianas. Muy por el contrario, nuestros genes se manifiestan en todo momento en respuesta a todo lo que estimula nuestra curiosidad, nuestra sorpresa y fascinación.

Nuestros genes están expresados en el drama continuamente cambiante del fluir de eventos significativos de la vida. Nuestros genes se activan y se desconectan en respuesta a nuestras esperanzas, deseos, fantasías y sueños. Esta capacidad de respuesta es la responsable del hecho de que el determinismo genético, tal vez en poco tiempo, se transforme en un mito.

En www.fundacionsalud.org.ar

“El cuerpo avisa cuando algo de lo que pensamos es bueno o malo para nuestra biología mediante indicadores somáticos que en general ignoramos.”

Recordemos que en el artículo anterior: “Saber vivir: activá tu potencial bioquímico”, hablamos de Stella Maris Maruso, directora de la Fundación Salud y autora del libro  ”El Laboratorio del alma”, que nos permite descubrir cómo las emociones modifican nuestro sistema inmunológico y qué podemos hacer para fortalecer la salud.

Su metodología es la de la medicina mente-cuerpo y espíritu. Está basada en la psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI) que amalgama especialidades que trabajan en conjunto.

Robert Ader, el padre de la PNEI, que en 1974 reescribió el mapa biológico del organismo, explica, a modo de síntesis,que la PNEI “estudia la relación entre la psiquis, el sistema nervioso, el inmune y
el endocrino y ofrece los conceptos y los componentes para cambiar la forma en que las personas perciben el mundo”.

Maruso aclara que esta nueva rama de la ciencia muestra que la mente o la actividad del cerebro es la primera línea que tiene el cuerpo para defenderse de la enfermedad, el envejecimiento y la muerte. La interacción mente-cuerpo a nivel molecular, celular y del organismo impacta sobre la salud y la calidad de vida. Se inicia así una revolución en la concepción de lo humano.

Para Maruso las emociones se convierten en sustancias químicas, moléculas de información que influyen en el sistema neurológico, en el inmunológico y en otros mecanismos de sanación. Así, las actitudes, las creencias, los pensamientos, ponen en marcha mecanismos químicos capaces de formar internamente fármacos que pueden apaciguar enfermedades o estados mentales perturbados. Afirma que “las personas suelen ser dominadas por una mente que les impide convivir con integridad y las encarcela en un hábito psicológico.

Saber vivir en el que residen el pasado y el futuro encarnados en catástrofes imaginarias”. “Nuestros pensamientos –analiza- provocan reacciones químicas que llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones. Cuando aprendemos cómo se crean esos malos hábitos que nos condenan como tumbas instaladas en nuestro cerebro, podemos acabar con ellos, reprogramando y desarrollando nuestro cerebro para que aparezcan nuevos comportamientos. El cuerpo avisa cuando algo de lo que pensamos es bueno o malo para nuestra biología mediante indicadores somáticos que en general ignoramos”. Relata que cada ser humano puede estimular sustancias químicas específicas con ayuda de métodos personalizados capaces de movilizar el curso de la biología (estimulantes, antidepresivos, antibióticos, analgésicos). Es lo que ella denomina “El laboratorio interior, una farmacopea propia”, el nombre de su último libro al que le antecede “El laboratorio del alma”, obras en las que se leen historias de personas que a través del tratamiento que realizaron con el Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (P.A.R.A) lograron resignificar su vida, despertar el potencial oculto, encontrar nuevos caminos, aceptar lo aparentemente inaceptable y continuar existiendo desde una esfera en la que el placer no quedó marginado, tampoco la felicidad.

“Para mí el milagro es la potencialidad. Lo nuestro es cómo despertar ese potencial. No decimos nada nuevo. Las personas que vienen están acompañadas por personal especializado para realizar el proceso que implica esfuerzo, trabajo, compromiso y deseo. Resulta fundamental ver las necesidades insatisfechas de esos individuos y las insatisfechas por la medicina. Nosotros no curamos –se apresura a decir para que nadie se ilusione y se confunda al llegar a la Fundación. Damos herramientas. El objetivo no es la curación, sino la sanación integral”. Cuenta que quienes logran transformarse son pacientes extraordinarios que se sumergen en el laboratorio de su alma como científicos, aprendiendo a usar la mente y el espíritu para influir en su enfermedad o dolor. Es el paciente quien debe encontrar el camino para su autodescubrimiento y transformación. “Tomamos lo negativo como positivo –sostiene- para mejorar el rumbo de la enfermedad, sanar vínculos, deseos contrariados y la percepción. Si podemos resignificar nuestra propia historia, evolucionamos, cambiamos nuestra biografía y, con ello, nuestra biología”. “Mi padre fue mi primer paciente extraordinario. A él le debo el haber nacido a una nueva percepción de la condición humana cuando tuvo que enfrentar un diagnóstico considerado terminal. Juntos poníamos en práctica todas las técnicas que yo iba aprendiendo. Y empezaba a obtener resultados insospechados. Cada vez estaba mejor. Fue él quien me demostró, con un ejemplo, que la espiritualidad podía sanar. Además de hacer una remisión total, sobrevivió 18 años a los supuestos dos meses que le quedaban de vida. No fue el cáncer lo que acabó con su vida, nunca más apareció en su cuerpo. Él se fue de este mundo por un problema cardíaco”.

Sostiene que la investigación del cerebro demostró que los procesos emocionales, así como los cognitivos, pueden explicarse por el funcionamiento combinado de hormonas y neuronas. Luego se refiere con dulzura al papel primordial del paciente en su sanación y en la curación; y en el caso de un cáncer, de la posible remisión. Para ella, la medicina tiene cuatro patas: la cirugía, los fármacos, los procedimientos y la actitud y el compromiso del paciente. Terapeuta de la esperanza, partera del alma, como suelen llamarla, para esta mujer que sufrió de parálisis hasta los diez años y que lleva tres décadas dedicándose a llevar adelante la tarea que desarrolla, invita a enfrentar la enfermedad u otros dolores y sus consecuencias emocionales; a no resignar el diagnóstico al pronóstico, a ocuparse de estrategias que construyen salud.

“La mayoría de nosotros, -continúa-, tendemos a considerar la enfermedad como una especie de falla mecánica corporal que requiere de “un mecánico debajo del capó” para reconectar los cables y reemplazar las partes. A esto le llamamos curación. En cambio la sanación es una cuestión de significado, no de mecánica, una respuesta integral que busca entender la experiencia de una enfermedad como parte esencial de la vida. Según este enfoque, el que se sana no es el paciente, sino la persona”.

Desde el P.A.R.A. atienden los diferentes niveles del ser: sus aspectos físicos, psicológicos, espirituales, sus relaciones, su entorno y las interrelaciones entre todos esos niveles.  “Estoy convencida de que honrar las raíces es honrar a la vida misma… una semilla “plantada” en el terreno de nuestras vidas cuando mi madre se enfermó. Lo aprendido en la Fundación permitió que su flor fuera visible y que tuviera el perfume de la armonía, de la intimidad, del encuentro sincero. Recibimos todas las herramientas de la inteligencia emocional y el sostén energético para poner en marcha los cambios que la vida nos pedía. Mi mamá aprendió a aceptar, a perdonar, a comprender, a escuchar, pero sobre todo aprendió a vivir hasta morir”

—Liliana Soto Romay: “Fue a través de las limitaciones físicas que me vinculé más profundamente con el arte. La pintura es algo que sentí desde siempre, pero creo que llegó cuando debía. Lo hizo en un momento en que mis manos empezaron a temblar. No podía usar el pincel, lo que no significaba que no podía pintar, sino que debía hacerlo con las posibilidades que tenía. Débora Rakover, mi maestra de pintura de la Fundación, me enseñó nuevas técnicas para que pudiera expresarme con libertad… la enfermedad ha sido una gran maestra. Estoy lejos de pensar: “Uy, tengo esclerosis múltiple, pobre de mí”. Creo que todos atravesamos por circunstancias que nos ponen a prueba en la vida”.

—Gabriel Laufer:  ”los resultados del Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (P.A.R.A.), entre ellos, remisiones de enfermedades y mejoramiento de la salud de pacientes graves, han despertado la atención de un grupo de científicos del Conicet, que acaba de comenzar un registro de este trabajo con vistas a demostrar bioquímicamente los efectos concretos sobre el organismo de factores emocionales y afectivos en tratamientos de cáncer, enfocándose específicamente en casos de cáncer de mama y ovarios. Para ello, aplicarán una moderna tecnología (microarrays) para determinar la expresión genética e identificar cuáles son los genes y las proteínas del sistema PnEI (Psiconeuroendocrinoinmunológico) responsables de este cambio “sanador”, inducido por el PARA.”

En http://fundacionsalud.org.ar/pdf/laboratorio_del_alma_womenshealtharg.pdf

 

La mente y el cuerpo están intrínsecamente ligados y su interacción ejerce a cada segundo una profunda influencia sobre la salud y la enfermedad, la vida y la muerte. Actitudes, hábitos y estados emocionales, desde el amor hasta la compasión, y desde el miedo hasta el resentimiento y la rabia, pueden desencadenar reacciones que afectan nuestra química interna optimizando o debilitando nuestro estado funcional.

Todos disponemos de un potencial bioquímico para crear salud y está en nuestras manos desarrollarlo. En un encuentro con Stella Maris
Maruso, autora de El laboratorio del alma, abordamos el tema de un nuevoparadigma en medicina: la psiconeuroendocrinoinmunología.
Desde la psiconeuroendocrinoinmunología, las neurociencias, la epigenética y la biología de las emociones y de las creencias, Stella Maris Maruso se propone llegar al corazón de la gente para compartir historias de sanación de muchos seres que mostraron el milagro de haber accionado su laboratorio interior,
logrando la sanación de una enfermedad considerada incurable para la medicina.

Su misión es ayudar a caminar sobre el fuego para no sentir que las brasas queman. Stella Maris Maruso amalgama tibieza y fortaleza en su trato, cuando relata la tarea que realizan en la Fundación Salud, ubicada en Esteban Echeverría, provincia de Buenos Aires. La pasión la invade y sus comentarios llegan hasta el alma de los que la escuchan. Captura la atención de tal manera que entre quienes la escuchan hasta pueden brotar las lágrimas.

Maruso, tanatóloga, discípula de la psiquiatra suiza Elisabeth Kubler Roos,
quien sentó las bases de los cuidados paliativos para que el enfermo afronte la muerte con serenidad, trabaja con seres que sufren profundamente. Se ocupa de mitigar el dolor, el alma lastimada por la desesperanza. Ayuda a bucear en caminos que aplaquen la angustia perturbadora de una enfermedad temida, de una discapacidad, de la muerte de un ser amado, de una de esas crisis que llevan a sentir el infierno.

Con un equipo multidisciplinario busca que quienes se acercan a la Fundación transformen el dolor y le resten valor y peso al miedo. Promueve la resignificación de cada situación insoportable, al proponer ver la vida, y lo que cada uno experimenta, desde un lugar más amigable para que los sentimientos dejen de corroer el alma y aniquilar la existencia que sigue latiendo a pesar de la adversidad.

“Frente al dolor –dice, todos somos iguales. Desde que comencé peleo contra los pronósticos condenatorios. Creo que cuando los médicos dan estos pronósticos crean desesperanza, y eso es duro porque los matan antes de tiempo.
La esperanza es la posibilidad de que algo pueda ocurrir. Carl Simonton, un oncólogo pionero por su visión psicosocial de la enfermedad, decía
que el poder más grande de un médico es el de la palabra. El médico
es la primera medicina”, comenta.
Y agrega que todos contamos con un enorme potencial para sanar las heridas del cuerpo y del alma, y hacia la búsqueda de ese potencial encamina su tarea. Con tres décadas de historia acompañando a quienes atraviesan crisis severas, se refiere a cómo la mente puede colaborar en el mantenimiento y en la recuperación de la salud, y resalta el valor de las emociones.

Stella Maris Maruso es tanatóloga, discípula de Elisabeth Kübler-Ross, terapeuta biopsicosocial. Conferencista internacional sobre el poder de autorregulación del cuerpoa través de la generación de drogas endógenas. Directora de la Fundación Salud, donde imparte seminarios sobre Inteligencia Emocional, Sanación Espiritual en Medicina y su Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (P.A.R.A.) dedicado a personas con graves dolencias del cuerpo y delalma.
Ha asistido a más de 20.000 pacientes con cáncer y otras enfermedades.
Es autora de El Laboratorio del alma y El laboratorio interior (Ediciones B).

En http://fundacionsalud.org.ar/pdf/laboratorio_del_alma_womenshealtharg.pdf

(En www.capitalemocional.com)

 

Tras sufrir un infarto agudo de miocardio, una angina de pecho o cualquier problema de corazón el paciente debe de modificar todas aquellas conductas inadecuadas que se consideren perjudiciales para su salud, y en muchos de los casos, en cierto modo transformar su vida.

El elevado ritmo al que avanza la sociedad implica que cada uno de sus componentes evolucione en consonancia y en una misma dirección.
Los medios de comunicación se han convertido en la actualidad en la principal fuente de información a la que tenemos acceso a nivel mundial. Recibimos multitud de mensajes que en ocasiones carecen de objetividad, se hayan cargados de estereotipos que vamos interiorizando y finalmente, tras un proceso de recepción, los consideramos como nuestras metas a conseguir: una mayor calidad de vida que se obtiene a través de ciertos productos que a nivel social aumentan nuestro estatus y proporcionan sensaciones de confort y bienestar general. Sin embargo podemos resaltar que alcanzarlas puede conllevar una serie de contraindicaciones que, en ocasiones, perjudican a la salud de forma significativa tanto a nivel físico como a nuestra parte más psicológica.

Desde que nacemos, aprendemos habilidades que nos proporcionan los recursos necesarios para introducirnos de forma adecuada en la sociedad. Estudiamos, trabajamos y seguimos una serie de parámetros para lograr un futuro mejor que el que tenemos en el presente, lo que amplia nuestras expectativas y convierte nuestros deseos en necesidades básicas. Con la finalidad de alcanzar estas metas, que generalmente requieren elevados costes económicos, se incrementa el esfuerzo, el estrés y el tiempo que dedicamos al trabajo y esto conlleva que se establezcan y normalicen hábitos poco saludables como fumar, la mala alimentación y el sedentarismo entre otros.

Además de lo biológico o genético, los factores comentados anteriormente son los llamados de riesgo y están relacionados con la aparición y desarrollo de las enfermedades cardiovasculares. Al hablar de características de la personalidad no se puede dejar de hacer mención al patrón de conducta tipo A descrito por Rosenman y Friedman (1957) y que se ha consolidado como un factor de riesgo añadido. Las personas que presentan este estilo de comportamiento tienen 2.5 más de probabilidades de padecer enfermedades como la angina de pecho o el infarto agudo de miocardio. Dentro de este patrón de conducta la hostilidad y la ira se han considerado factores característicos que influyen negativamente en la salud y se asocian a una mayor respuesta fisiológica en situaciones de conflicto y que suponen elevados niveles de estrés. (Smith y Pope,1990; Swan, Carmelli y Rosenman, 1990).

Para reflejar una definición más exhaustiva del patrón de conducta tipo A, Mirta Laham (2007) señala que “en términos generales, el patrón de conducta tipo A es considerado un síndrome de conducta manifiesta o estilo de vida caracterizado por extrema competitividad, motivación de logro, agresividad (algunas veces contenida con esfuerzo), apresuramiento, impaciencia, inquietud, hiper-alerta, expresividad en el habla, tensión en los músculos faciales, sensación de estar bajo presión y el desafío con la responsabilidad. Las personas que tienen este patrón están usualmente entregadas a su vocación o su profesión, mientras que son relativamente descuidados en otros aspectos de su vida”.

En España, las enfermedades que afectan al corazón suponen un 40% de las defunciones que existen en la actualidad, convirtiéndose así en una de las principales causas de fallecimiento, especialmente en hombres con edades comprendidas entre los 35 y 75 años. Es por ello por lo que la prevención y el tratamiento adecuado se convierten en factores de gran relevancia.

Tras sufrir un infarto agudo de miocardio, una angina de pecho o cualquier problema de corazón el paciente debe de modificar todas aquellas conductas inadecuadas que se consideren perjudiciales para su salud, y en muchos de los casos, en cierto modo transformar su vida. Es decir, si era una persona con un elevado ritmo de trabajo debería apartarlo por completo, por lo menos durante el tiempo que dure la rehabilitación, si era un individuo más bien sedentario, tras la enfermedad debería de salir a caminar con frecuencia y con una duración determinada; si antes fumaba, bebía o se alimentaba de forma desorganizada, ahora debería de eliminar el consumo de tabaco, ingerir cantidades moderadas de alcohol bajo tratamiento médico y debería además realizar una alimentación cardiosaludable y organizada para tomar los nuevos medicamentos. Por otro lado, el paciente puede presentar dificultades para mantener relaciones sexuales debido al efecto que ejercen algunos de los componentes de los fármacos y/o al desconocimiento que poseen sobre la enfermedad. Esto puede generar inseguridades y temores que, por consiguiente, llegan a limitar la vida de estas personas.

En ocasiones puede suceder que los profesionales de la salud transmitan a los familiares una información acerca de la enfermedad que puede ser percibida como escueta o ininteligible, con exceso de tecnicismos. Cuando esto ocurre, los cuidadores pueden sentirse desorientados sobre cómo deben de actuar para cuidar a su familiar enfermo. Ante esta circunstancia, llena de desconocimientos, tienden a sobrecargarse de funciones para que la persona cuidada no haga esfuerzos “innecesarios”. Las inseguridades que poseen al respecto, el cansancio acumulado y cada día más pesado, y el impacto emocional que les causa la vulnerabilidad de su familiar son factores que pueden dificultar la adaptación al nuevo escenario que crea la enfermedad de su ser querido.

A menudo las preocupaciones de los propios cuidadores principales alimentan y refuerzan los temores de los pacientes, lo que genera un círculo que a veces ofrece escasas salidas. Signos como la apatía, la desesperanza, el aislamiento social y familiar, la falta de concentración y la escasa capacidad para controlar los pensamientos, forman los llamados síntomas ansiosos – depresivos, estos aparecen con elevada frecuencia después de sufrir un infarto agudo de miocardio y van desapareciendo durante el transcurso de la rehabilitación del paciente. Del mismo modo estos pueden surgir en los familiares y como sucede a veces se puede manifestar mediante molestias físicas, apareciendo así dolores musculares y en articulaciones, dificultades en el sueño o en la alimentación, etc. Si tenemos en cuenta que la familia se instaura como el centro de apoyo, de cuidados y de atención que facilita la correcta adherencia del paciente al tratamiento médico, no es difícil determinar que un adecuado estado de salud física y psicológica del cuidador principal potenciará el bienestar y la recuperación del paciente. Por tanto la familia es otro punto que debe ser tenido en consideración.

En los casos más extremos, algunas personas pueden llegar a percibir que la sintomatología psicológica se mantiene o se agudiza de forma prolongada en el tiempo, y que impide o dificulta además el ritmo de vida y de las actividades cotidianas. Esto puede ser indicativo de que existe un problema psicológico que puede empeorar si no se trata de manera inmediata y continua por un profesional con el fin de recibir el tratamiento adecuado, para así conseguir un mejor estado de salud.

Aprender a controlar el estrés, además de modificar los hábitos perjudiciales para la salud, es beneficioso para aumentar la calidad de vida y bienestar general. Del mismo modo que aprendemos a responder con estrés ante determinadas situaciones, podemos adquirir otras formas de respuestas que impliquen un menor nivel de activación y aporte soluciones prácticas con un menor coste emocional. Existen diversas prácticas que facilitan el afrontamiento del estrés, entre ellas las más empleadas en pacientes cardiovasculares son las técnicas de relajación, principalmente la relajación muscular progresiva de Jacobson (Jacobson, 1920) cuyo principio fundamental es la reducción de la ansiedad a través de la contracción y relajación de los músculos. Otras empleadas son las técnicas de respiración, que permiten que nuestro cuerpo se oxigene aportando sensaciones agradables que reducen la tensión; y las técnicas de visualización, en las que se emplea la imaginación a través de imágenes positivas que inducen a la relajación. La práctica continuada en un contexto adecuado, principalmente libre de ruidos y cómodo, facilita un mayor control del estado tensional. Este aprendizaje permitirá la generalización de las mismas a otros contextos, es decir; que la persona pueda recurrir a estas técnicas para afrontar adecuadamente las diferentes situaciones estresantes de la vida cotidiana

Como se señalaba al comienzo, los seres humanos, al convivir en sociedad, presentamos una serie de objetivos a largo plazo que pueden requerir elevados esfuerzos que perjudiquen a nuestra salud y bienestar. Estas necesidades, creadas por la sociedad de consumo, tienden a generar una serie de conductas poco adecuadas en las personas que pueden derivar en posibles enfermedades como las cardiovasculares, ya que, como Jordi Soler, jefe del servicio de cardiología del Hospital Vall d´Hebron de Barcelona señalaba: “las enfermedades cardiovasculares son, en el fondo, enfermedades sociales”

 

Algunas recomendaciones útiles para pacientes y familiares:
” Evite el aislamiento social. Disfrutar de un adecuado apoyo social, le ayudará a amortiguar el malestar general que genera esta situación y actuará como soporte afectivo.

” No se es más débil ni menos valiente por mostrar las emociones. Al contrario; es sano y necesario. Expresar la tristeza, la ira o el miedo facilita el proceso hacia la asimilación y la recuperación.

” Aprender a identificar los síntomas adecuadamente le ayudará a reducir el nivel de ansiedad y a actuar de la mejor forma posible.

” No debe exigirse llegar a alcanzar rápidamente el objetivo propuesto si en la actualidad no dispone de las capacidades necesarias para ello. No se frustre por no lograrlo, las metas a corto plazo producen un mayor bienestar y sensación de logro, aumentando así nuestra autoestima.

” Tenga en cuenta que un exceso de estrés mental puede provocar modificaciones en el sistema cardiovascular que como consecuencia conducirá a un nuevo problema de salud.

” Realizar un entrenamiento en técnicas que ayuden a controlar el estrés como por ejemplo las técnicas de relajación, le ayudará a disminuir la tensión física y mental además de facilitarle el afrontamiento de situaciones que le generen estrés.

” No se olvide de que usted también tiene unas necesidades que cubrir, no las desatienda porque a largo plazo pueden producir secuelas físicas o psicológicas.

” Pida a los profesionales relacionados con el área de la salud toda la información que necesite acerca de las enfermedades cardiovasculares. No la busque por sí solo ya que existen ciertas fuentes inexactas que pueden distorsionar la información y crear confusión al receptor.

” Es importante cuidar no sólo a la persona enferma o al cuidador, igual de relevante es cuidar las relaciones existentes en el entorno familiar. Tras un infarto agudo de miocardio el paciente suele mostrarse más sensible e irritable, lo que puede
propiciar situaciones de conflicto.

” El cuidador debe ser consciente de que tras un periodo de rehabilitación, el paciente podrá llevar a cabo una vida con escasas limitaciones físicas. Sobreprotegerlo reforzará el sentimiento de inutilidad de la persona infartada.

” La persona que padece problemas de corazón debe ser reflexivo con su propio estado de salud, aumentar o disminuir la importancia de los síntomas tiene determinados consecuencias. En el primer caso reforzará sus temores y se hará una persona cada vez más dependiente de los demás. Sin embargo, ignorar nuestro estado de salud real, puede ser perjudicial para la recuperación. Recordemos que “En el punto medio se encuentra la virtud”.

” Pensar diariamente y de forma recurrente en lo que ha sucedido sólo incrementará los temores y los sentimientos negativos. Es momento de pensar en la recuperación y normalizar la situación.

” El optimismo es la mejor forma de combatir los malos pensamientos.

” Siga todas y cada una de la recomendaciones dadas por su médico y por los profesionales sanitarios. Es fundamental que cumpla con el tratamiento médico de forma adecuada.
Autora: Almudena LLoret

 

(En www.capitalemocional.com)

Tragedia en Huelva por el asesinato de una joven a manos de su ex novio, que se quemó después.
” La abuela de la victima falleció de un infarto al conocer la noticia”.

(Nota de prensa publicada en ABC, edición de Sevilla, el día 23 de octubre de 2004)

El Estrés no es una enfermedad pero, en su mayor expresión, puede acabar con la vida de una persona. No cabe la menor duda y los hechos narrados a continuación, irrefutables, nos pueden dar una clara muestra de tan fatal efecto.

En una ocasión leí el siguiente relato que el muy reconocido psicoterapeuta gestáltico argentino, Jorge Bucay, incluía en su libro EL CAMINO DE LAS LÁGRIMAS, a propósito de los duelos por muerte.

“Hace muchos años, mientras yo era practicante en la guardia médica del Instituto de Cirugía de Haedo, recibimos una llamada para atender una emergencia en una casa cercana al hospital.
Dos médicos, una enfermera, el camillero, el chofer y yo nos subimos con el equipo de resucitación necesario a la ambulancia y en menos de cinco minutos llegamos a una humilde casa del barrio.
Entramos al cuarto de la enferma, una mujer de unos 70 años en paro cardíaco. Lamentablemente no hubo mucho para hacer y pese a todas las maniobras confirmamos que el hecho era irreversible.
Con dolor le contamos a la hermana de la paciente, que estaba en el cuarto, que no había nada más que hacer y que íbamos a llevar el cuerpo al hospital para los certificados y trámites.
La señora salió del cuarto y le dijo a un señor que según nos enteramos después era el marido de la mujer fallecida:
- María murió
El hombre palideció. Se dejó caer en una silla de mimbre y dijo:
- Me quiero morir…

Esas fueron sus últimas palabras. Nada pudimos hacer los seis profesionales presentes, ni el equipo que traíamos, ni la posibilidad de trasladarlo de inmediato. El hombre dijo “me quiero morir” y se derrumbó. Dadas las condiciones de la muerte, se hizo una autopsia de su cuerpo que arrojó un resultado que todos preveíamos: Estallido cardíaco!. La muerte de su compañera le había ROTO EL CORAZÓN…literalmente”

A pesar de lo natural, incontrastable e inevitable de la muerte, ésta es una dolorosa experiencia. La abuela aludida en la prensa no tuvo el corazón suficiente para soportar la noticia y murió al conocerla, y como en el caso del hombre del relato, la muerte del ser querido precipitó la propia. Es lo que se conoce como síndrome del “corazón roto”, la consecuencia más exagerada y definitiva que un suceso vital estresante puede producir.

El estrés emocional repentino, causado por ejemplo por la muerte inesperada de un ser querido, puede provocar una muerte súbita cardíaca o dar lugar a una debilidad grave del músculo cardíaco muy similar a la producida por el infarto de miocardio; Sin embargo, esta afección, reconocible como entidad nosológica, es un evento cardíaco provocado por estrés. Así que un poco de luz sobre lo esencial, lo que distingue al llamado síndrome del “corazón roto”, ayudará a no confundir ambas patologías.

Esto que se conoce como miocardiopatía por estrés o, más popularmente, como síndrome del “corazón roto”, en realidad se trata de un episodio producido por un incremento de la adrenalina y otras hormonas de estrés cuyo aumento afecta gravemente al corazón.

La respuesta fisiológica al estrés -modelo de adaptación hostil-ambiental- constituye uno de los mecanismos de supervivencia más sofisticados del cuerpo, y es que al igual que muchos animales, los seres humanos experimentan reacciones automáticas necesarias para la adaptación y supervivencia, como temblar cuando hace frío o eludir el dolor físico mediante un acto reflejo.

La reacción del cuerpo frente al estrés tiene lugar en forma de una compleja secuencia de cambios físicos, en la que también intervienen el cerebro y las glándulas suprarrenales. El cerebro evalúa una situación y “decide” si es o no estresante. En caso afirmativo, se activa la liberación de las “hormonas del estrés”, cuyos efectos en el organismo son múltiples, por ejemplo, el ritmo cardiaco se acelera y los músculos se tensan preparándose para la acción.

En la bibliografía médica es fácil encontrar estudios que ponen de manifiesto que algunas personas pueden responder al estrés emocional súbito liberando grandes cantidades de catecolaminas -en especial adrenalina y noradrenalina- en el torrente sanguíneo, junto con otras sustancias y proteínas producidas por un sistema nervioso excitado. Esas sustancias pueden ser tóxicas para el corazón y producir síntomas similares a un infarto, como dolor torácico, fluidos en los pulmones, respiración corta e insuficiencia cardíaca.

Los clínicos estudiosos del tema en cuestión observan que la mayoría de los casos de “corazón roto” en sus hospitales corresponden a mujeres de mediana edad o edad avanzada, y dan cuenta de que estas pacientes presentan características clínicas distintas de los típicos casos de infarto de miocardio, puesto que la mayoría estaban previamente sanas y/o presentaban pocos factores de riesgo cardíacos. Por ejemplo, los cateterismos coronarios no mostraban las arterias ocluidas y los parámetros analíticos no indicaban signos típicos de infarto. Y lo que es más relevante, las resonancias magnéticas practicadas confirmaban que las pacientes no presentaban daño irreversible del músculo cardíaco y, además, su recuperación era mucho más rápida que en pacientes con infarto de miocardio.

En gran medida es la vulnerabilidad-estrés el factor determinante de las consecuencias en estos casos, y……… a veces, estas consecuencias pueden ser insuperables para la persona.

 
Manuel Sotillo Hidalgo

 

 

 

Te propongo un ejercicio sencillo. Casi siempre hablamos de lo que sentimos: hablamos. Hablamos de nuestras emociones … Pero no tantas veces, expresamos eso mismo con el cuerpo.
El ejercicio te pide que trabajes con un compañero, alguien a quien también le interese explorar su imagen corporal, para ver “cómo se ve ante los otros”, y qué cosas que aún no registra, está dejando entrever con su cuerpo.
Elegí alguna emoción que experimentes repetidamente y que te resulte negativa, que te cause molestias, te quite energías, te disguste. Para algunos puede ser el enojo, la bronca, para otros el miedo, quizás algunos opten por los celos, habrá quien elija la tristeza, entre tantas otras.
Ahora te invito a que corporalices esa emoción, es decir, que la expreses con tu cuerpo, cómo sentís esa emoción, sólo con tu cuerpo, y sin ninguna palabra, y le muestres esa postura a tu compañero.
Ahora, vas a contestarle las siguientes preguntas a tu compañero:

¿Cómo sentís esa postura en tu cuerpo?

¿Qué gestos habitualmente te aparecen frente a esta emoción? (Verbalizalos y también mostráselos a tu compañero desde el cuerpo)

¿Cómo sentís tu respiración?
Ahora tu compañero va a tratar de imitarte, y vos sólo vas a observarlo.

Ahora contestale a tu compañero estas preguntas:

¿Te sentís identificado con su postura?
 ¿Qué acciones tenés disponibles hacer, con esta emoción y esta disposición corporal?
¿Qué acciones no tenés disponibles hacer, desde aquí, que sin embargo te gustaría  hacer o te haría sentir más poderoso?
Entonces tu compañero te sugerirá algunas cuestiones desde su disposición corporal, para lograr el cambio que vos deseás. Sea pasar del enojo a la alegría, del miedo al control, de la ansiedad al equilibrio, o lo que sea. Vos vas a imitarlo en estos cambios en la disposición corporal que él/ella te sugiere.
Y aquí tendrás que contestar una última pregunta:

Desde esta nueva corporalidad:

¿sentís que podés tener otras emociones, otras acciones disponibles, otro poder de “hacer” en tu vida?

Conclusión???????

  • En principio quiero mostrarte algunas cosas tan sencillas como placenteras:

Con nuestro cuerpo hablamos, nos comunicamos con el otro, “delatamos” lo que sentimos y/o pensamos, aún sin decirlo. Observarnos, con la ayuda de otro, autoobservarnos, nos permitirá introducir cambios, en posturas, gestos, reacciones, etc, que, desde esa misma “disposición corporal”, también generará cambios en los otros dos dominios de nuestro ser: el emocional y el del lenguaje.

Por ej, cambiar una postura crispada, de angustia o enojo, por otra más relajada, nos inducirá a sentirnos más tranquilos, armónicos y liberados de tensiones, con lo cuál esas emociones de angustia y enojo cambiarán por otras más relacionadas con el optimismo y la alegría.
Y con ello, nuestras conversaciones serán seguramente más distendidas, tendientes a escuchar las inquietudes del otro, antes que a imponer las nuestras, y a proponer otras formas de mirar y enjuiciar aquello que nos interesa en común, sin pelearnos por el propio punto de vista de cada uno.

Recordemos que somos una coherencia CUERPO-EMOCIONES-LENGUAJE, y que todo aquello que nos produzca bienestar o malestar en cualquiera de los tres dominios, también puede hacerlo en los otros dos.
Por tanto: CUIDEMOS CADA UNO DE ELLOS.

  • También te quiero traer algunos “buenos hábitos” para empezar por el cuerpo:

-Respirar con profundidad: cuando sentimos que una emoción nos agobia, cuando estamos ante una situación de tensión o de mucha exigencia, cuando estamos exhaustos y necesitamos fuerzas para seguir … Y también cuando estamos realizando, simplemente, nuestra actividad habitual.
La idea es percibir hasta dónde llega el oxígeno que estamos incorporando, cuán profunda es la respiración que estamos teniendo … percepción poco común mientras estamos ocupados en otra cosa.
Ejercitar concientemente y diariamente la respiración profunda reconecta, realimenta y produce una sensación de firmeza y seguridad.

-Observar nuestro eje transversal: hombros y brazos. Registrar cuál es su postura, si están rígidos, caídos hacia adelante, como agobiados, o por el contrario hacia atrás, como buscando plenitud y soltura. Aflojémoslos, y encontremos su punto de equilibrio.

-Observar nuestro eje vertical: empezando por la cabeza y el cuello. Estos son centro de múltiples dolores y contracturas
¿En cuántas direcciones podemos moverlos sin sentir dolor?
¿Cuántas tensiones, presiones y exigencias de toda índole han soportado, sin encontrar un tiempo de descanso?
Cada día, lo ideal es tomarse un momento para cerrar los ojos y visualizar dónde percibimos ese dolor o contractura, y no sólo hacer los ejercicios habituales de rotación y estiramiento, sino también aliviar la zona, en reposo, apartando los pensamientos habitualmente ligados a lo que nos produjo tensión y presión durante el día. Imaginar que liberamos ese espacio del cuerpo del dolor o inflamación, es decir, hacer una breve visualización interna del mismo.

Nuestras piernas y pies:

¿Cómo caminamos y apoyamos nuestros pies sobre el suelo? Lo hacemos con seguridad y firmeza? O sólo erráticamente?
Sentimos a veces pesadez y agobio en nuestros miembros? Podemos relacionar estas sensaciones con la apatía, el aburrimiento y hasta el hastío que nos puede generar la situación que estemos viviendo?

¿Cómo harías para caminar con mayor seguridad y liviandad?

Observá la flexión de tus rodillas, observá tus pisadas.

Observá tu postura al pararte. Estás inclinado hacia delante, como tomando distancia del mundo? Que observás de nuevo, cuando te enderezás y recuperás el equilibrio?
LO FUNDAMENTAL PARA TODOS ESTOS EJERCICIOS Y OBSERVACIONES:

Que los hagas con la idea de que tu cuerpo es una extraordinaria FUENTE DE PODER:  a partir de él, te podés disponer a percibir y sentir el mundo de formas diferentes a las habituales,

CON MÁS PROBABILIDADES DE ENCONTRARTE CON MAYOR BIENESTAR  Y CALIDAD DE VIDA.

Lic. Mónica Silvia Reta